A tu viento entrego mi calidez y mi cordura,
Aliento de batalla que alimenta mi corazón,
Mi alma se ofusca, se oscurece,
Añora tu voz al aire y ruega al cielo por tu existencia,
Añorando tu aliento sigo a la espera de tu sonrisa,
Ser hermoso que me llena con escucharle,
Ser sincero que me alza a las estrellas,
Ser invisible que penetra mi espíritu con su ausencia.
Luz sagrada que alimenta mis ojos y brotan lagrimas a la tierra,
Sangre de guerrero evoca lucha y desea calma,
Colmillos sangrientos que buscan ofrecer su vida por la paz de tu alma,
En la alborada se siembra su pasión y sus ojos siempre apuntan al horizonte divino en tu mirada.
Pasos largos doy en busca de tus palabras,
Regocijo encuentro en el abrazo eterno de tu respirar,
Ser druídico que riegas tu halo de luz en el bosque,
Ser divino al que desde el silencio he jurado proteger y amar.
Señora de los bosques y las montañas, mi espíritu admira tu belleza,
Alba de los árboles y rocío de la mañana, refresca mi sabor a sangre con la dulzura de tu agua,
Aurora nocturna, digno vaivén luminoso que tiene mi lealtad y desarma mi alma,
Divinidad pagana que deseo defender y en el fragor de la lucha perecer por ti.
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